La localidad recurrirá el permiso de investigación de la mina de uranio de la 'Cabra Alta'

Vista panorámica de la finca Cabra Alta. CEDIDA/
Vista panorámica de la finca Cabra Alta. CEDIDA

Los alcaldes de los cinco municipios afectados señalan que paralizarán este proyecto, en el que solamente la investigación sobre el uranio que hay que hacer, ya es peligrosa para la salud, pues en pleno informe se habla de pruebas radioactivas sobre las catas que se van a realizar en el terreno

Almudena Parra
ALMUDENA PARRA

El Diario Oficial de Extremadura publicó el pasado 2 de enero el otorgamiento de permiso de investigación, por parte del Servicio de Ordenación Industrial, Energética y Minera de Badajoz de la Dirección General de Industria, Energía y Minas, a la sociedad 'Qbis Resources' S. L. siendo así autorizada para el desarrollo de una investigación minera en la antigua mina de uranio de la finca de la Cabra Alta.

Las últimas investigaciones sugerirían que este yacimiento cuenta con el mayor potencial de uranio de España.

Los términos implicados en dicha mina son Higuera de Vargas, Jerez de los Caballeros, Oliva de la Frontera, Zahínos y Villanueva del Fresno. La superficie a investigar es de 286 cuadriculas mineras, dicho permiso tiene una vigencia de tres años.

Desde el momento de dicha publicación el alcalde de Villanueva del Fresno, Ramón Díaz Farias, se mostró totalmente en contra de dicha investigación.

Díaz Farias declaró a este Diario que hay que diferenciar dos momentos claramente distintos, hay un primer momento en el año 2008, en el que una empresa canadiense llamada Mawson Resources se interesó por las minas de uranio de La Haba (población cercana a Don Benito), hecho que fue recogido por la prensa regional en cuyas declaraciones la propia empresa destacaba la mina de la Cabra Alta, como la más interesante debido al alto porcentaje de riqueza y a la mayor cantidad del uranio allí existente.

En aquel momento, señaló Díaz Farias, se cifraban en 65.000 toneladas de uranio las que se encuentran en esa antigua mina abandonada.

«En aquel 2008 mantuve diversas conversaciones con la empresa 'Mawson Resources', quienes decidieron abandonar el proyecto, supongo que porque no quisieron entrar en más litigios en vista de que en las poblaciones afectadas podía haber revuelos en contra».

En el año 2011 se retomó el interés por parte de la empresa 'Qbis Resources' desde la que se solicitó un permiso de investigación minera, cuyo trámite finalizó el pasado 2 de enero de 2019 con la autorización de la Dirección General de Minas.

En el transcurso de este proceso ha habido una serie de informaciones públicas, en las que se hablaba de un mineral catalogado por la ley en la opción 'D', pero nunca se habló de uranio.

En el año 2018 el Ayuntamiento recibió una carta de la Junta de Extremadura hablando de un permiso de investigación minera que iba a afectar a los pueblos de Villanueva del Fresno, Higuera de Vargas, Zahínos, Oliva de la Frontera y Jerez de los Caballeros. Tras esa carta solicité, añade el primer edil, información a la Dirección General de Minas desde donde me dijeron que ese mineral de la sección 'D' que se estaba buscando era uranio.

«Seguidamente me puse en contacto con el resto de los alcaldes de los diferentes pueblos afectados para transmititirle mi preocupación, no porque en sus pueblos haya uranio, que está aún por descubrir, sino porque sabemos que en Villanueva del Fresno hay una mina con restos de uranio y sabemos, ya de por sí, que el proyecto va a salir y como pueblos colindantes afectados deben ser conocedores y así después cada uno que se posicione cómo crea oportuno».

Nosotros, continua Díaz Farias, a raíz de aquello solicitamos una ampliación de plazo para la presentación de alegaciones al proyecto. Aún y así presentamos una serie de alegaciones contra está autorización de investigación minera, basadas fundamentalmente, en argumentos técnicos de la aparejadora municipal.

La ampliación de plazo era para solicitar el concurso de algún técnico especialista en la materia, un ingeniero de minas o asociaciones relacionadas con este tipo de permisos.

«Nosotros solicitamos que haya una paralización a la Dirección General y a la directora general y no se nos ha hecho caso. Cuando digo 'nosotros', puntualiza Díaz Farias, no hablo solamente del Ayuntamiento de Villanueva del Fresno si no que estoy hablando también de los otros Ayuntamientos de los municipios afectados».

La sorpresa con este permiso nos la hemos llevado todos, ya que no ha habido por parte de la Dirección General de Minas, ninguna comunicación previa de que un proyecto que inició su andadura en 2011, el dos de enero del 2019, iba a tener un informe favorable.

Hay un pie de recurso, que es el recurso de alzada, que se puede realizar a lo largo de un mes desde la publicación del informe, y que vamos a utilizar los cinco pueblos con el que vamos a recurrir este permiso de investigación minera.

Cuando alguien lee el expediente se percata de que un permiso de investigación minera, en el cual el Consejo de Seguridad Nuclear tiene que dar permiso para la autorización, es porque no es solamente necesario un permiso de la propia Dirección General, sino que hay otras entidades de las que es necesario su concurso para poder dar la autorización.

El recurso que se presentará en contra de esta explotación se basará en varios motivos, siendo el principal el hecho de no contar con todos los parabienes necesarios, entre otros el riesgo para la salud de la población que entre los cinco municipios suma más de 20.000 habitantes.

El interrogante para la salud no deriva tanto del área de la radioactividad del uranio, que en la naturaleza pueda emitir, sino del polvo de uranio en suspensión y la toxicidad que él genera.

En segundo lugar, entendemos que en pleno siglo XXI, en el que estamos apostando por la energía limpia y renovable, en una zona como esta del suroeste de la provincia de Badajoz, es necesario que sigamos apostando por esa energía limpia y renovable y no por una energía contaminante cómo es la energía nuclear.

Por tanto, continuó Díaz Farias, «no procede abrir una mina de uranio. En tercer lugar y más importante, es que, aunque Villanueva del Fresno pudiera ser la más beneficiada en cuanto a recaudación de impuestos que está mina pudiera generar, entendemos que la generación de empleo es insignificante para la zona y el impacto sobre el medio ambiente sería brutal, de esta manera el impacto sería negativo, ya que no sería de interés social o general para los vecinos, aunque la minería moderna sea mucho más segura que la antigua».

«Además, queremos que se paralice este proyecto porque solamente la investigación que hay que hacer en el terreno ya es peligrosa para la salud ya que, en pleno informe, ya se habla de pruebas radioactivas sobre las catas que se van a realizar en el terreno. Por eso no nos vale que nos digan que va a ser segura no queremos que tan siquiera quepa la menor duda de que pueda haber una fuga radioactiva en la zona de la mina o en los términos afectados».

Por todo ello, refirió Díaz Farias, en estos momentos nuestra oposición es frontal. Ya hemos solicitado una entrevista con el Gobierno de Extremadura para la próxima semana, nos recibirán a algunos de nosotros, y en ella vamos a seguir insistiendo en la misma línea y entiendo que al final habrá una lucha de poder entre quiénes creemos que nuestro medio ambiente y nuestra salud es lo primero y quiénes puedan tener otro tipo de entendimientos.

«El repunte actual de la economía mundial, igual que ocurrió en el 2008, suscita interés por la reapertura de la mina, el mineral empieza a valer más porque hace falta una mayor producción de uranio. Es algo totalmente circunstancial determinado por la coyuntura económica, en el que hay poderes económicos detrás de este proyecto, muy muy fuertes que podrían dar lugar a presiones muy importantes, en esto los alcaldes lo tenemos claro y no valen los ofrecimientos económicos, primero la salud, queremos seguir como estamos».

Roca de davidita, óxido de uranio y titanio, en el suelo de la finca Cabra Alta.
Roca de davidita, óxido de uranio y titanio, en el suelo de la finca Cabra Alta. / CEDIDA

La experiencia que tenemos de cómo quedó la antigua mina abandonada es la de una mina que está mal sellada y en ella se puede ver que hay galerías hundidas y el uranio está a flor de tierra. Hay socavones de más de cuatro metros de profundidad, dónde se caen animales que pastorean por la zona, y que se pierden porque fallecen al despeñarse.

La zona no tiene bien el vallado perimetral, por tanto, cualquiera puede acceder, sí esa es la restauración de la que habla el permiso, remarcó Díaz Farias, no nos vale. Incluso hay un movimiento a nivel europeo que habla de que los municipios afectados por minas de uranio mal selladas deberían tener las mismas connotaciones, tanto en protección social como económica, que los municipios afectados por centrales nucleares puesto que nosotros somos quienes producimos lo necesario para que esas centrales produzcan, aunque no hemos tenido ningún tipo de beneficio durante todos estos años.

Los responsables de la finca señalan que muchos de los últimos trabajadores, sobre todo tractoristas que remueven la tierra y remueven el polvo, han fallecido de cáncer y otros muchos por enfermedades de los huesos.

El primer paso, finaliza el primer edil villanovense, es que la población esté informada, segundo lógicamente habrá grandes movilizaciones que organizaremos desde los distintos municipios para frenar esta barbarie hacia nuestro pueblo.

No conozco ningún pueblo que haya cerrado por la existencia de una mina de uranio pero entiendo que lo primero es la salud de las personas, aunque insisto en que Villanueva del Fresno pueda ser el pueblo más beneficiado económicamente de la apertura de una mina de este tipo, en materia de salud pública sería el más afectado Zahínos que está escasamente a cuatro kilómetros en línea recta de las minas y nosotros estamos casi a 15 kilómetros, incluso Higuera de Vargas y Oliva de la Frontera, están más cerca de la mina que el propio Villanueva del Fresno.

Esto es una cuestión de sentido común en defensa de nuestro patrimonio, en defensa de nuestros ideales como conservacionistas de la naturaleza y de ese desarrollo sostenible que puede venir de las energías renovables y no de las contaminantes como la nuclear.