María Lourdes Vega Fernández Doctora en Ciencias Físicas

«Uno no tiene mérito por nacer con un don, sino por hacerlo fructificar»

María Lourdes Vega. A.P/
María Lourdes Vega. A.P

Pertenece a una familia villanovense que se caracteriza por la capacidad y preparación de sus integrantes. Ella ha logrado ser un referente en su campo científico y en su actividad investigadora

Almudena Parra
ALMUDENA PARRA

La Doctora María Lourdes Vega Fernández, nació el 8 de enero de 1965 en Villanueva del Fresno, de padres villanovenses es la séptima de nueve hermanos. Entre todos atesoran 17 carreras universitarias (Magisterio, Química, Medicina, Física, Económicas y Empresariales, son algunas de ellas). Para Vega, ella y sus hermanos son los herederos de la mente privilegiada para las matemáticas que tuvo su padre, que fue profesor de Química en Zafra, siendo el primer estudiante de España que se sacó la carrera por la UNED.

-Usted viene de una familia numerosa ¿Cómo influye eso en la infancia?

-Es una de las experiencias vitales más geniales. Uno no tiene mérito por lo que trae como don sino por fructificarlo. Estar en una familia numerosa es otro don, sobre todo si eres de los pequeños que son puro instinto de supervivencia

-Cursó sus estudios en Villanueva del Fresno hasta 8ª de EGB y al finalizar se trasladó al Instituto de Badajoz, Barbara de Braganza, hasta 3º de BUP, realizando COU en Sevilla. ¿Cómo recuerda su etapa de estudiante de EGB?

-Fue una etapa maravillosa, una de las cosas que marcó mi vida, como a tantas generaciones, fue el hecho de ser alumna de doña Ramonita que me dio clase en diversos cursos. Aunque recuerdo a todos mis profesores a doña Oliva, don Wence, don Nicanor.

-Se intuye que sacaba buenas notas, ¿era así?

- Sí, yo sacaba muy buenas notas. Siendo muy pequeña, mi madre me llevó al médico para solicitar cita en el oculista, a lo que el médico contestó que él mismo me pasaba revisión en el colegio y que veía bien. Sin embargo, yo no veía las letras, pero cuando llegaba mi turno (al ser la v) ya me las había aprendido de memoria y las recitaba de carrerilla. También memorizaba la pizarra para copiarla.

- ¿Fue una niña inquieta?

Yo siempre estaba ocupada, me apuntaba a todas las actividades, tocaba la bandurria en la tuna, jugaba al balonmano, me metía en todo.

- ¿Qué quería ser de mayor cuando era pequeña?

- A mí me gustaba todo: Historia, Dibujo, Literatura… aunque las Matemáticas me gustaban mucho más. Tuve un profesor de Física excelente en 2º de BUP, con el que descubrí que a la gente no le gustaba la física porque no la entendía, así que decidí estudiar física para explicársela a la gente y que así les gustase como a mí.

- ¿Cuándo surge la investigación?

-Cuando llegué a la Universidad de Sevilla y tras estudiar la especialidad de Física Fundamental, descubrí que lo que de verdad me gustaba era la investigación.

- Al llegar a la carrera y tras haber estudiado sólo francés, el inglés se convirtió en un problema para usted, ¿Cómo lo solventó?

-Con 25 años me fui sola a Estados Unidos, a Los Ángeles en California para investigar y completar mi doctorado en Física. Me fui sin saber una sola palabra de inglés y lo aprendí de oído, nunca lo estudié. Llegué en octubre y en Navidad ya entendía y hablaba algo y en verano ya lo hablaba perfectamente.

- ¿De qué manera se inicia su trayectoria profesional?

-Antes de finalizar el doctorado ya me habían ofrecido tres trabajos, uno de ellos en la Universidad de Cornell, de Ithaca, Nueva York, en aquel momento 5ª mejor Universidad del mundo.

- ¿Dónde comenzó su primer trabajo?

- Después de defender mi doctorado en Sevilla me decanté por el contrato postdoctoral de la Universidad de Cornell, en Nueva York, muy cerquita de las cataratas del Niagara, fue un gran cambio de clima con 10 grados bajo cero y nueve meses de nevadas, pero con un gran ambiente de trabajo.

-Estos contratos son de varios años, ¿Cuál fue el siguiente trabajo?

-En mi estancia en Cornell me llegaron varias ofertas que no me interesaron. Un día se presentó un joven estudiante español en mi despacho, el cual se llevó mi currículo. Días después recibí una propuesta de empleo de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. Tras la entrevista, contrataron a mi marido como jefe del Servicio de Informática y a mí como profesora de Ingeniera Química. Allí permanecí ocho años y monté el Programa de Doctorado Internacional, mi equipo de investigación y tuve a mis tres hijos llegando a ser la vicedirectora de la Escuela de Ingeniería Química.

-Hasta el momento nunca ha tenido que buscar trabajo, ¿Cómo llegó el siguiente?

- No, nunca. Un día tras una conferencia en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, me abordó el director porque en esa área de Ciencia Fundamental, no tenían a nadie y estaban interesados en ello. Para incluir esa ciencia crearon una plaza de investigadora científica. María Lourdes Vega, se presentó a ella obteniendo la misma en el año 2002 convirtiéndose con 37 años, en una de las investigadoras más jóvenes del CSIC y además, mujer.

- ¿Cuál es el objeto de su investigación?

-Lo que hice en el doctorado y en toda la carrera profesional se llama 'simulación molecular', a partir de cómo interaccionan las moléculas, predecir cómo se comporta un sistema, por ejemplo, cómo usar un líquido para que disuelva otro líquido, investigando cómo las moléculas se conectan entre ellas para que eso ocurra.

- ¿Qué aplicaciones tienen esas investigaciones?

- Desde hace 15 años y aplicado al Medio Ambiente, investigo qué hacer para que no llegue tanto CO2 a la atmosfera y qué hacer con el CO2, así le buscamos aplicaciones como para conservar los alimentos, mejorar la calidad del agua, para hacer nuevos materiales y para sacar contaminantes de la atmósfera y del agua.

- Estos trabajos de investigación le han valido varios reconocimientos internacionales, ¿Cuáles han sido?

-En primer lugar, formé parte de la exposición de Mujeres Científicas que en 2009 hizo la Asociación para la Divulgación de la Ciencia en Cataluña. Al año siguiente recibí el premio de Física de Excelencia en el Colegio de Físicos (soy de la primera promoción de Físicos de Excelencia).

En 2013 la Real Sociedad Española de Física de la Fundación BBVA me dio el premio de Física Innovación y Tecnología, por haber llevado la Física Fundamental a la aplicación industrial.

En el 2007 dejé el CSIC y pasé a dirigir el Centro de Investigación público privado de Matgas, cuyo socio mayoritario es Carburos Metálicos, empresa de la que además fui Directora de Investigación y Desarrollo. Ahí monté diversos proyectos donde colaboraban la empresa, el CSIC y las universidades. El mayor proyecto fue SOSCO2, CO2 sostenible que tuvo mucha repercusión, patentes, productos de mercado y reconocimientos, entre ellos me dieron el premio al Partenariado Público-Privado por la Generalitat de Cataluña.

Por último, el año 2017 pasé a ser Miembro Electo de la Academia de Ciencias Matemáticas, Físico-Químicas y Naturales de Granada.

- ¿Dónde trabaja actualmente?

-En el 2015 dejé Matgas y monté una consultora de ingeniería y entonces me llamaron de Abu Dabi, Emiratos Árabes, del Instituto del Gas y Materiales, en el que ahora dirijo áreas y proyectos de investigación, a la vez me llamaron de ERCROS para ofrecerme pertenecer al Consejo de Administración pasando a ser la primera mujer consejera de toda la historia de esta empresa.

- ¿Para acabar, qué premio es el más importante para usted?

-Todos los premios están muy bien, aunque el mejor reconocimiento que recibo es el de mis colegas, me buscan como experta en este tema desde las empresas a la Unión Europea, ese es el mejor premio.

 

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