María Sol Márquez Álvarez en su hogar villanovense. / A.P

María Sol Márquez Álvarez

'María pies de plata' la bailaora villanovense que recorrió el mundo con su arte

Durante 50 años ininterrumpidos María Sol (como la han llamado siempre) recorrió los mejores tablaos y locales del mundo llegando a actuar en más de diez países, ha participado en dos películas y se ha codeado con lo más granado del mundo de la cultura internacional, siendo pareja artística de Antonio Gades, Antonio el Bailarín o Antonio Molina, entre otros

Almudena Parra
ALMUDENA PARRA

María Sol Márquez Álvarez nació en Villanueva del Fresno el 13 de febrero de 1933, primogénita de tres hermanos, dos chicos y una chica. Hija de Francisco Márquez Sánchez, que ascendió a comandante al fallecer como capitán en la Guerra Civil y de María Álvarez García, quien se dedicó a cuidar a sus hijos al quedarse viuda con 21 años.

Recuerda una infancia muy buena, en la que iba siempre muy bien vestida, como le gustaba a su madre. Además, fue una infancia feliz y acomodada en la que tenían hasta una muchacha que ayudaba en las labores de crianza en su casa de la plaza. Tiene muy presentes las grandes enseñanzas de su madre que, a través de cuentos y leyendas, les inculcaba grandes valores.

Desde siempre le ha gustado bailar «porque le corre por las venas». Con su profesión ha recorrido más de medio mundo, viviendo en muchísimos lugares. Hasta los 67 años estuvo bailando de manera profesional y como profesora en 2011 colgó los zapatos y las castañuelas debido a la pérdida de su hija. A punto de alcanzar los 90 años destaca por su agilidad (tiene unas piernas de roble y no le duele nada) su lucidez mental y la ausencia de medicamentos. Habla italiano e inglés y ha tenido una vida de artista internacional en la que ha visitado medio mundo y en la que ha participado en dos películas. Actualmente vive retirada en Villanueva del Fresno, Badajoz.

-¿Cuándo llegó a Madrid y por qué?

-Cuando cumplí los 8 años nos trasladamos a vivir a Madrid para que ingresara en el Colegio 'María Cristina' de las Hermanas Ursulina para huérfanos del ejército, situado en Aranjuez, donde también estudió mi hermana. En ese Centro pasé diez años saliendo con Bachiller Superior, estudios que complementé con los de taquigrafía y mecanografía.

-¿Cuál fue su primer trabajo?

-Con 18 años, recién graduada, comencé a trabajar de secretaria de un capitán del ejército en la madrileña calle de Alcalá.

-¿Cómo llegó al baile profesional?

Un día, mientras trabajaba, oí por la radio que había un casting en el Teatro Albéniz de Madrid para buscar bailarines (cuando me fui del pueblo ya era un fenómeno bailando con las castañuelas a las que hacía hablar), así que me presenté a la prueba que hacían la bailarina Pilar López y el compositor Tomás Río y me cogieron. Ese fue el único disgusto que le dí a mi madre.

Fotografía tomada en Elche. / . CEdida

-¿Cómo fueron los inicios en ese mundo?

- Empecé de pareja artística de Antonio Gades, en la compañía de Rafael Farina en el Circo Price de Madrid. Bailábamos 'Agua, azucarillos y aguardiente' él vestido de barquillero y yo de chula. Mantuve siempre una gran amistad con él, fue a verme a bailar en Benidorm allí conocí a su mujer Marisol, hoy Pepa Flores, y a sus hijas.

-¿Con quién bailó después?

-Seguí de conjunto y bailé con muchísima gente, entre otros, estuve con Juanito Valderrama, con Carmen Morell y Pepe Blanco. Con Antonio Molina estuve casi tres años bailando por toda España y por Marruecos con 'Así es mi cante' y volvimos con 'Hechizo' al teatro Calderón de Madrid. Esa fue mi última turné, mi madre no me dejo ir a ninguna más, porque las hijas de militar éramos mayores de edad a los 24 años y mi madre tenía que firmar una autorización para salir de gira. Además, con Antoñita Moreno rodé la película 'La reina mora' y 'El pescador de coplas' con Antonio Molina.

-¿Cuándo empezó como bailarina solista?

-Tras recibir clases en la academia de baile, el 26 de febrero de 1954 me examiné en el teatro Fuencarral, ante el famoso dramaturgo Alfonso Paso y su hermano Antonio ambos directores de cine. De ahí salí con el carné de bailarina dentro del subgrupo de variedades del sindicato de espectáculos y comencé mi carrera independiente. Fui una de las seis que aprobamos de las 53 examinadas. Tengo los carnéts de artista nacional e internacional.

Foto tomada en el Hotel Don Pancho de Benidorm. / CEDIDA

-¿Creó una familia?

-Sí, me casé con José Joaquín Solana Huerta, un asturiano que era abogado y jugador de fútbol del Oviedo y del Mallorca, con quien tuve dos hijos.

-¿Cómo llegó a Italia?

Me salió un contrato en los años 50 como solista en la prestigiosa sala 'Rupe Tarpea' en Roma, allí bailé varios años y conocí a grandes personalidades como el Rey Faruq de Egipto, exiliado allí, el Rey emérito Juan Carlos I, las actrices Ingrid Berman, Gina Lollobrigida, entre otros. También conocí al cantante Domenico Modugno (fuimos íntimos amigos), a los actores Vittorio De Sica, Lee Van Cleef (de la película El bueno, el feo y el malo) y a Marcello Mastroianni, que era guapísimo.

-¿Qué hizo al volver a Madrid?

-Recién llegada de Italia conocí a Porrina de Badajoz y me fui con él y con Manolo Caracol de gala a bailar flamenco puro, ganaba 5.000 pesetas, todo un dineral. Después seguí en Pasapoga, El cisne negro, La taberna gitana, en todos los tablaos de Madrid.

-¿Por qué se fue de Madrid?

-En 1969 me dijeron que en Benidorm podía ganar mucho dinero bailando. Fui primera bailaora del tablao 'La guitarra' y de los demás tablaos y hoteles de allí. En esa época me salió una gala semanal en Villajoyosa, Alicante, en la 'Hacienda del Sol' que pertenecía al Rey Olaf V de Noruega.

-¿Cuándo forma su cuadro flamenco?

-Lo formé al llegar a Benidorm, en mi cuadro tenía un guitarrista, un bailaor y un cantaor. Mi cuadro fue elegido, de entre los existentes allí, para realizar una sesión de fotos para promocionar turísticamente la ciudad en la BBC, televisión británica. Al llevarnos a Inglaterra a bailar conocí a la princesa Margarita, hermana de la Reina Isabel II, que fue a vernos.

Esta foto en blanco y negro es en Bristol en una grabación de la televisión inglesa BBC, promocionado Benidorm / . CEDIDA

-¿Qué es lo mejor y lo peor que recuerda de su carrera?

-Lo mejor todo, si volviera a nacer repetiría todo como fue, no hubo nada peor. Mi madre me decía que había nacido para bailar, Rafael Albertí me dedicó una poesía en la que me llamaba 'María pies de plata'. También he bailado con Paco de Lucía a la guitarra, de todo guardo grandes recuerdos..

-¿Qué sacrificios le ha supuesto su profesión?

-Yo me entregué en cuerpo y alma a mi carrera y los únicos sacrificios que he tenido que hacer han sido los de viajar mucho y descansar poco, nada más.

-¿Qué palo del flamenco le gustaba bailar más?

-La soleá porque es la madre de todo el flamenco, si pudiera me gustaría morirme bailando por soleá. Aunque yo bailaba los tres palos: flamenco, clásico español y puntas.

-¿De toda la gente que ha conocido quién le ha impresionado más?

- El Rey Faruq de Egipto, porque tenía una clase increíble, daba mucho respeto, siempre llevaba unos perfumes muy intensos. Nosotros hablábamos en italiano, en mi cumpleaños me regaló una cesta de llena de margaritas, aún conservo la cesta de mimbre..

María Sol con su cuadro flamenco en el tablao 'La guitarra' de Benidorm. / CEDIDA

-¿En qué lugares ha bailado?

-En Madrid, Benidorm, Alicante, Palma de Mallorca, Roma, en casi toda Alemania, en Suiza, en casi toda Inglaterra, en Japón, China, Estados Unidos, en la plaza de toros más grande del mundo en México, en el Mouline Rouge en París durante meses, en Bruselas, en Rusia bailó con Antonio Ruiz más conocido como 'Antonio el bailarín', entre otros sitios.

-¿Cuándo regresó a Villanueva del Fresno?

-Me vine en abril de 2002 porque mi madre estaba ya muy mayor, a los tres años de llegar monté una academia de baile municipal del año 2005 al 2011, año en el que colgué las castañuelas debido al fallecimiento de mi hija.

-¿Qué consejos le daría a los jóvenes?

-A estos jóvenes no se les pueden dar consejos porque tienen otra forma de vivir distinta a la nuestra, pero yo les recomiendo que sean siempre honrados.