La profesora Ana Píriz Moguel. / A.P

Ana Píriz Moguel Profesora de español en la Universidad de Virginia (EE UU)

«Para conocer la cultura de un país hay que vivir tiempo en él»

Está cumpliendo su sueño de pequeña: dar clases de español en los Estados Unidos. A sus 25 años, no quiere detenerse ahí

Almudena Parra
ALMUDENA PARRA

Ana Píriz Moguel nació el 20 de septiembre de 1994 en Villanueva del Fresno, de padre agricultor y madre Guardia Civil. Desarrolló sus estudios de Infantil, Primaria y la ESO en los Centros de Educación Francisco Rodríguez Perera y San Ginés, respectivamente.

Desde los 5 años dijo que quería ser profesora de español en Estados Unidos, 'anécdota' que arrancó más de una sonrisa en su momento y que 20 años después se materializa en la Universidad de Virginia, donde gracias a una beca desarrolla su tesis para obtener el doctorado, la cual compagina impartiendo clases de español como lengua Extranjera a universitarios americanos. Habla inglés, italiano y español.

–¿Dónde realizó el Bachillerato?

–En Cáceres, allí estudié en la Universidad la carrera de Filología Hispánica y el Máster de Enseñanza de Español como Lengua Extranjera.

-¿Cuál fue la primera experiencia en el extranjero?

–Estando en el Instituto hice en verano intercambios a Inglaterra e Irlanda y ya en la carrera estuve de Erasmus en la Universidad de Milano, Italia. Allí aprendí italiano porque la Universidad ofrecía cursos gratis de italiano para los estudiantes extranjeros y al ser similar al español lo aprendí rápido.

Además, en Polonia hice las prácticas del máster en un colegio en el que, durante un mes, estuve dando clases de español como lengua extranjera a niños de 6 a 19 años. Estuve en un pueblo al sur a dos horas de Cracovia a 14 km de Auschwitz. Allí era difícil salir a la calle porque pocos polacos hablaban inglés y yo no sabía polaco. Entonces no salía mucho, hice amistad con algunas chicas del colegio una de ellas me visitó en mi casa.

Después de Polonia contacté con otro profesor y llegué a Ada, Oklahoma, donde estuve 4 meses. Allí estuve haciendo prácticas libres, no becadas, dando clases a estudiantes universitarios de 1º y 2º curso con las que adquirí una gran experiencia. Estuve en una residencia de la Universidad, en aquel pueblo sólo había acerado en la calle principal, todo el mundo iba en coche para todo, la población estaba desde gordita hasta muy obesa.

Di diversas conferencias en inglés para promocionar la Universidad de Extremadura con la que la de Oklahoma tiene un convenio.

–¿Cuál fue su siguiente paso al regresar de Oklahoma?

–Me vine a Villanueva y empecé a enviar currículos, sobre todo en academias. Así me contactaron para dar clases por videoconferencia a estudiantes de Corea del Sur.

–¿Es verdad que de pequeña decía que quería ser profesora de español en Estados Unidos?

–Sí, era lo que más me gustaba, después me di cuenta de que la Filología estaba más enfocada en el tema de castellano-español-literatura y entonces entré en Filología Hispánica.

–¿Por qué quería irse al extranjero?

–Siempre he tenido en la mente querer irme fuera. Ahora cuando me he ido, me he dado cuenta de que aquí también estoy muy bien y me gustaría quedarme. Pero primero me gustaría estar fuera un tiempo, tengo en mente ir a trabajar a Corea del Sur y luego moverme trabajando por Europa, viviendo en los países es como conoces verdaderamente su cultura y aprendes. Después me instalaré en España o en Portugal, que está cerquita de aquí.

-¿Cómo surge su marcha a la Universidad de Virginia?

–Un día me llamó una profesora de Cáceres, con la que yo había hecho el trabajo de final del grado y varias clases del máster porque iba a celebrarse allí un congreso, enfocado en el español como lengua extranjera, por lo que contaría con muchos profesores de Estados Unidos. Como ella sabía que quería irme allí pensó que sería una buena oportunidad para obtener contactos.

Allí conocí a muchos profesores, entre ellos al ponente que cerró el congreso que venía de la Universidad de Virginia. Él me dijo que probara suerte y enviara una solicitud con el currículo y conseguí la plaza.

-¿Desde cuándo esta allí y en qué consiste su trabajo?

–Me fui en agosto del 2018, por un momento dudé si irme, pero mi madre me animó y ahora sé que fue la mejor decisión de mi vida. Tengo una beca de 4 años, los tres primeros tengo que recibir clases, hay tres asignaturas que tengo que hacer obligatoriamente, a mi elección dependiendo de lo que los profesores ofrecen y lo que yo quiera hacer con la tesis.

Todo va enfocado a la tesis, en estos años nos dan unas listas referentes a todos los periodos literarios, con unos 100 libros cada una. Debemos escoger tres para prepararnos los exámenes del doctorado. Además, doy clases de español a nivel universitario el año pasado di el equivalente al B1 y este año voy a dar el B2.

–¿Qué le ha llamado más la atención de la cultura americana?

–Yo pensé que se parecerían más a nosotros, y sin embargo son muy diferentes. Son muy conservadores, el americano común es más cerrado, también son muy religiosos y muy practicantes y bendicen la mesa antes de comer, siempre.

–¿Y la comida americana qué le ha parecido?

–Esto es un tema aparte, entiendo por qué están tan gordos. Un paquete de 50 hamburguesas cuesta unos 10 dólares, que son unos 12 euros, los perritos calientes y las pizzas también son muy baratos, sin embargo, una pera me ha llegado a costar 3 dólares. Es decir que la verdura, la fruta y los productos frescos son carísimos lo que obliga a la población más humilde a alimentarse fatal y no se consumen ni legumbres ni frutos secos.

–¿Cómo es la Universidad de Virginia?

–Es una universidad pública con mucho prestigio, es muy famosa porque la fundó el presidente Thomas Jefferson, en 1819, es la única del país catalogada como Patrimonio de la Humanidad. Entre sus alumnos destacados figuran el poeta Edgar Allan Poe, Robert y Edward Kennedy y el exministro español Javier Solana, entre otros.

–Su universidad está en Charlottesville. ¿Cómo es la ciudad?

–Tiene unos 39.000 habitantes, aeropuerto y un buen nivel económico, está a dos horas de Washington Este pueblo era de esclavos negros del algodón, hay un 40% de población negra de un nivel medio, de las cuales no llegan al 5% en la Universidad. Los alquileres están por las nubes, entonces ves que los niveles económicos están descompensados. Yo comparto casa con tres chicas más.

–Este año también ha ido a dar clases a Costa Rica. ¿Cómo surgió este proyecto?

–El Departamento de Español de la Universidad hace dos programas en el extranjero, uno en Costa Rica y otro en Valencia, que pediré el año que viene. Me eligieron para Costa Rica. Estuve cinco semanas en Carrillo Alto dando clases en un instituto que se dedica solo a la inmersión de estudiantes extranjeros durante el verano.

–¿Para cuándo tiene prevista la vuelta a España?

–Para 2022 o 2023 porque la Universidad, si cuando acabes la tesis no encuentras trabajo, te da la oportunidad de estar un año como lector dando clases de español. De momento estoy aprendiendo toda la diversidad del castellano ya que en el Departamento de Español estamos compañeros de México, Argentina, Puerto Rico, entre otros, lo cual facilita el conocimiento de multitud de palabras oriundas de estos países.