Procesión del Cristo de la Expiración , imaagen de archivo. / A.P

La Cofradía del Cristo peregrina a la Basílica del Jesús del Gran Poder de Sevilla

La visita se realizará el próximo domingo 12 de diciembre, las inscripciones se podrán realizar a través del cofrade José María Blasco, las plazas estarán limitadas a 55 personas

Almudena Parra
ALMUDENA PARRA

El próximo domingo 12 de diciembre la Cofradía del Cristo de la Expiración de Villanueva del Fresno realizará una peregrinación a Sevilla para visitar la Basílica de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder.

Los feligreses podrán admirar la Basílica, el camarín y el museo tesoro de la Hermandad. Las personas interesadas en realizar dicho viaje tendrán que hacer las inscripciones a través del cofrade José María Blasco. El precio por persona será de 20 euros y las plazas estarán limitadas a 55 personas.

Cabe señalar que, la Hermandad del Gran Poder es una cofradía católica de Sevilla, Andalucía, España. Fue fundada en el siglo XV. Realiza su estación de penitencia en la madrugada del Viernes Santo.

El nombre completo de la hermandad es Pontificia y Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso.

A lo largo de todos los días del año, el Señor de Sevilla, desde su camarín de la Basílica Menor en la que reside, recibe cada beso en el talón derecho con el que se le intenta agradecer todo lo que esta imagen transmite y emociona. Por ser tanto el amor, su talón está descarnado, gastado y con los nódulos de la madera translúcidos.

Cada viernes, miles de sevillanos y devotos de todo el mundo pasan ante el Señor en busca de un consuelo siempre correspondido desde sus ojos. Cada Domingo de Ramos, estremecedor desde el suelo del presbiterio, con las manos unidas en la cintura, el Señor escucha cada plegaria, cada voz que se le acerca en su anual besamanos. Cada Viernes Santo, al amanecer, cuando Cristo fue ajusticiado en Jerusalén y recorrió la Vía Sacra para llegar al Calvario, esta imagen adquiere su mayor dimensión andando, vacilante al principio, decidida después, abatida pero reviviendo a cada paso, en un recorrido en el que muchos ven andar a Dios mismo.

Estos valores humanos y religiosos, por encima de los intrínsecos históricos, artísticos, iconográficos o estilísticos, hacen de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder una obra absoluta e irrepetible, no sólo en nuestro ámbito, sino para la cristiandad.